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Fútbol y racismo

En los últimos años se ha hecho más hincapié en el tema del racismo en los estadios de fútbol. Sobre todo desde que el jugador del Inter de Milán, Samuel Etoo, amenazara con abandonar el rectángulo de juego después de recibir insultos racistas en el partido que enfrentaba a su ex-equipo, FC Barcelona, con el Real  Zaragoza en La Romareda. La mayoría de los periodistas deportivos que analizaron la crónica del partido compartían opiniones. Unos decían que el caso era muy grave, pero Etoo exageró. Otros apelaban al talonario afirmando que en el salario que cobra el camerunés están incluidos los insultos. Sin embargo, ciertos periodistas justificaban la actitud racista de un sector de la afición maña, comparando los insultos recibidos por Etoo con aquellos que reciben otros jugadores como Salva Ballesta en los campos con afición nacionalista o los que les dedicaron los aficionados del Osasuna al ex-jugador del Real Betis Balompié, Dani.

Si hacemos una comparación entre las infamias que recibe una persona de color, en este caso Etoo, con los insultos que reciben jugadores de raza blanca  observamos que son totalmente distintos. La razón de ello radica en la extensión de la ofensa. Los insultos dirigidos a Salva Ballesta o a Dani se quedan en sus personas, pero los que recibió Etoo no solo afecta al propio jugador sino a una parte de nuestra comunidad: la raza negra. No fue Etoo el único que sufrió en ese partido. Fueron miles de personas, tanto las que acudieron al estadio como los que estaban sentados en sus casas frente a la televisión, los que se sintieron humillados. Imaginemos por ejemplo, un padre de piel negra que acude con su hijo al campo a ver un partido y asisten a los insultos racistas que lanzan algunos aficionados. ¿Qué debe hacer? ¿Qué le dirá a su hijo? ¿Cómo debe reaccionar ante la situación? ¿Debe abandonar el campo en señal de protesta? El poco puede hacer. Sin embargo, los que pueden encontrar una solución (jugadores, periodistas, directivos) no se dan cuenta de la gravedad y trascendencia que tiene este problema.

Jornada tras jornada se vuelven a repetir los gestos, cánticos, insultos etc. sin que nadie haga nada por cambiar esta penosa situación. Pero, ¿de quien es el problema? ¿Del jugador por no abandonar el partido? ¿Del público por no hacer nada? ¿Es un problema que nos afecta a todos?

El racismo es una lacra que esta presente día a día en nuestra sociedad, tanto en el ámbito deportivo como fuera de el. Lamentablemente hoy la gente no toma conciencia de la gravedad del asunto y nadie pone soluciones para acabar con el.

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Control de la pasión

El fútbol es sinónimo de pasión  e irremediablemente lleva en sus raíces la palabra violencia. Algunos periodistas afirman que el éxito para acabar con el problema de la 

Algunos periodistas afirman que el éxito para acabar con el problema de la violencia en el fútbol estaría en el “control de la pasión”. Este control debería extenderse a los actores que forman parte del fútbol. En primer lugar,  a los propios jugadores, adoptando una conducta impecable que de ejemplo a los aficionados. En segundo lugar, los medios de comunicación quienes acentúan las rivalidades de los equipos tendiendo a convertir una mera competencia deportiva entre dos conjuntos a un combate épico. Se trata de establecer un control por medio de la educación.  Educación que tiene que ser aprendida inicialmente por los futbolistas respetándose a ellos mismos y a los aficionados, dando ejemplo de que el fútbol es solo un deporte y no un campo de batalla.

Pero la realidad es completamente distinta. Cada jornada se repiten los insultos, peleas,  etc. Los jugadores no toman conciencia de sus actuaciones y al público le desborda la ira y la violencia.

La mayoría de los jugadores consciente o inconscientemente cometen estos errores a lo largo de sus carreras. Es inevitable que un jugador por muy buen profesional que sea, pierda los papeles en algún momento del partido. Sin embargo,  hay fútbolistas que se dedican a promover la violencia con su descaro en el terreno de juego. Incluso podemos afirmar que ciertos futbolistas hacen apología de corrientes políticas tan descabelladas como el nazismo. Promoviendo actos xenófobos contra jugadores de color.

Estos futbolistas colaboran  con pequeñas organizaciones políticas dirigidas por grupos de aficionados que suelen ser  los más radicales de cada equipo. En España , existen varios colectivos que ven en el fútbol una forma de captar nuevos adeptos para sus grupos.  Promovidos por su ideología extrema ya sea derecha o izquierda, estos aficionados, en su mayoría jóvenes entre 16 y 25 años,  tienen su propia filosofía, “ultra”.

Algunos libros como “Diario de un Skin” de Antonio Salas, analiza a fondo estos colectivos . Según fuentes documentales,  en nuestro país encontramos a varios grupos ultra pertenecientes a distintos equipos de fútbol.

Ultraderecha Ultraizquierda Abertzales Independentistas
Ultras sur (Real Madrid) Riazor Blues (Deportivo de La Coruña) Herri Norte Taldea (Athletic de Bilbao) Tenerife Supporters       (CD Tenerife)
Frente Atlético (At.Madrid) Celtarras (Celta de Vigo) Peña Mújika

(Real Sociedad)

Yomus (Valencia FC) Biris Norte (Sevilla FC) Indar Gorri (Osasuna)

El gol de la muerte

La historia de los mundiales esta plagada de grandes momentos, la mano de Dios, el gol de Maradona contra Inglaterra, el escorpión de Higuita, el “maracanazo”. Sin embargo, el fútbol a veces se tiñe de sangre por culpa de la pasión desatada de unos infelices que marchitan con su violencia este juego.

Nos remontamos al mundial de 1994, Andres Escobar  se encontraba en Estados Unidos disputando el mundial de fútbol con su selección, Colombia. El equipo, contra todo pronóstico, había realizando una gran fase eliminatoria cosechando magníficos éxitos como el 5 a 0 a Argentina. La afición colombiana, esperanzada a pesar de los últimos resultados obtenidos por el equipo en la primera fase del mundial, esperaba ansiosa el partido contra Estados Unidos, donde una victoria podría certificar el pase de la selección colombiana a la fase final del mundial.

Respecto al encuentro, estaba resultando muy disputado, cada equipo había anotado un gol por lo que el marcador reflejaba un empate. Cuando transcurría el minuto 33 del primer periodo, el jugador estadounidense John Harkes cruzó un balón muy peligroso que Escobar intento despejar introduciendo accidentalmente el esférico en su propia portería. Estados Unidos se adelantaba con ese autogol del colombiano y el resultado ya no se movería. El partido concluyó con la victoria a favor de los estadounidenses por 2 a 1. La afición colombiana se mostraba consternada no solo por el dolor de la derrota sino por la forma en que se había producido. Después de este partido las esperanzas de los colombianos se habían agotados y se despedían del mundial cabizbajos por el papel realizado por sus jugadores.

A su regreso a Colombia, todos los jugadores recordaban el fatídico partido contra EEUU pero poco a poco iban volviendo a la monotonía de sus clubes. Sin embargo, había un jugador que guardaba un recuerdo mas amargo que sus compañeros, Andrés Escobar.

Nueve días mas tarde de aquel encuentro, el 22 de Julio de 1994, Escobar se encontraba en el parking de una discoteca a las afueras de Medellín, cuando tres hombres se acercaron a él recriminándole el gol en propia puerta que había eliminado a Colombia del campeonato. Se enzarzaron en una discusión que se saldó con doce balazos en el cuerpo del futbolista. Testigos presénciales afirmaban que antes de los disparos uno de los  tres hombres dijo: “Gracias por tu gol”.

Escobar era conocido por su inteligencia, liderazgo, serenidad y sencillez. Sus amigos le definían como una gran persona y un deportista nato. A sus 27 años iba a contraer matrimonio en el mes de septiembre.

El asesino del jugador, Humberto Muñoz Castro, fue detenido horas después del homicidio y condenado a 43 años de cárcel. Sin embargo, la pena fue reducida a 26 años. Gracias a su comportamiento, estudio y trabajo durante su estancia en prisión se le volvió a reducir la condena y fue liberado en 2005.

La tragedia de Heysel

Un hecho que azotó al fútbol ,y al mundo en general, fueron los acontecimientos ocurridos en Bélgica el 29 de Mayo de 1985  conocido como “La tragedia de Heysel”, del que se cumplirán 25 años el próximo 2010.

Aquel día fatídico se jugaba la final de la copa de Europa entre dos equipos considerados los dos mejores clubes de Europa del momento. Por un lado, la Juventus de Turín, que contaba en sus filas con el mejor jugador del momento, el francés Michel Platini; Y por otra parte, los ingleses del Liverpool que llegaban a Heysel con el título de vigente campeón del torneo tras haber derrotado el año anterior a la potente escuadra italiana, el AS Roma.

El estadio registraba un lleno absoluto presentando una entrada que rondaba los 60.000 espectadores, repartidos en 25.000 aficionados para cada equipo. Un dato a destacar es que los fondos del estadio, detrás de las porterías, eran zonas que carecían de asiento y el público tenía que presenciar el partido de pie.

Los aficionados más radicales del Liverpool, los “Hooligans”, estaban situados en la zona x del estadio y presentaban síntomas de embriaguez. La zona z albergaba a seguidores del equipo italiano. Todo transcurría con normalidad en Heysel, los equipos realizaban sus ejercicios de calentamiento, los aficionados entonaban sus cánticos, todo seguía según lo previsto cuando sobre las siete de la tarde, una hora  antes del inicio del partido, se produjo la catástrofe. Los Hooligans, motivados por su violencia descontrolada y por el alcohol que fluía por sus venas, se abalanzaron sobre los hinchas de la Juventus. Estos, en su intento por apartarse de los del Liverpool, fueron agolpándose en el fondo de la zona z, quedando atrapados entre el muro que ponía fin a al graderío, y las vallas protectoras que separaban las gradas del rectángulo de juego. Cientos de seguidores de la Juventus quedaron atrapados contra las vallas, que eran fijas y carecían de salidas de emergencia, sometidos a  la presión de miles de personas.

El resto del estadio observaba atónito el caos que se vivía en esos dramáticos instantes. Algunos hinchas comenzaron a invadir el terreno de juego con palos y otros objetos, dirigiéndose a las zonas de la afición rival con ánimo de agredirla. Las fuerzas de seguridad trataban de mantener el orden, una tarea prácticamente imposible dada la espiral de violencia que acontecía en esos momentos. Se dedicaron entonces a tomar posiciones evitando que la situación se desbordase completamente. Pero no lograron intervenir con el suficiente éxito para detener la catástrofe que se había producido en la zona Z.

El resultado fue la muerte, en su mayoría por asfixia y aplastamiento, de 39 personas y cientos de heridos. La tragedia de Heysel se cobro la vida de 34 italianos seguidores de la Juventus, dos belgas, dos franceses y un británico.

Los hechos causaron un gran impacto mundial ya que todas las televisiones presentes en el estadio, menos la televisión de la Republica Democrática de Alemania, emitieron las imágenes en directo para todo el mundo.

Ante la confusa situación, la UEFA (Union Européenne de Football Association) barajó la posibilidad de suspender el encuentro, pero este finalmente se jugó como si  no hubiera ocurrido nada. La UEFA recibió duras críticas por permitir que se jugase el partido.

Respecto al choque, se disputó una hora y veinticinco minutos mas tarde de lo previsto. El conjunto italiano se alzó con la victoria gracias a un gol de penalti materializado por el francés Michel Platini.

El encuentro es recordado como uno de los más tristes de la historia. Aquel 29 de Mayo de 1985 en Heysel, el partido de fútbol que se disputaba quedó eclipsado por otro completamente distinto: el partido de la vida.

¿Qué es fútbol?

Según la Real Academia de la Lengua, fútbol significa: juego entre dos equipos de once jugadores cada uno, cuya finalidad es hacer entrar un balón por una portería conforme a reglas determinadas, de las que la más característica es que no puede ser tocado con las manos ni con los brazos. Pero, ¿es eso simplemente el fútbol?

Cuando hablamos de fútbol, hablamos del deporte rey, una práctica que mueve grandes cantidades de dinero y que moviliza a grandes masas. Es tal la magnitud de esta ejercicio,  que un partido puede paralizar a un país entero y conseguir que millones de personas se olviden de tofutboldas sus preocupaciones aunque sea tan solo durante 90 minutos.

El fútbol es algo más que un deporte. Es un sentimiento, una pasión, una forma de vida. La palabra fútbol es sinónimo de alegría, de diversión, de unión, de amistad. Este deporte logra que durante el tiempo reglamentario que dura cada encuentro millones de personas vibren y sientan multitud de sensaciones diferentes por cada minuto que trascurre. La grandeza del fútbol reside en esos pequeños instantes que pueden ser los goles que hacen que cuando el balón entre en la portería miles de personas manifiesten dos tipos de sentimientos completamente distintos: alegría o tristeza.

Este deporte es una actividad que une a personas de culturas, edades o sexos completamente diferentes que se mezclan con un único propósito, jugar al fútbol, sin que los factores antes mencionados sean ningún impedimento.