Aquel niño del barrio de La Boca

El barrio de La Boca en Argentina respira fútbol por cada uno de sus coloridos rincones. Es conocido por el famoso Caminito, lugar dónde se representa parte de la cultura popular de la ciudad, y por albergar a uno de los clubs más laureados del fútbol argentino, el Club Atlético Boca Juniors. La Bombonera es el corazón de un barrio que late a ritmo de tango y gambeta. Un barrio de artistas, trasnochadores, músicos y  poetas. Hasta allí llegaron unos emigrantes gallegos en la década de los 50. Con ellos llegó el pequeño Ramón, un niño de cinco años que soñaba con ser futbolista. Con 17 años su sueño se cumplía, y debutaba en la Segunda Argentina defendiendo la camiseta del Sportivo Italiano. Ramón había crecido,  ya no era aquel niño que jugaba con su pelota por las calles de La Boca. Ahora ya era un hombre, era Ramón Blanco, un prometedor futbolista que despertaba el interés del gran Independiente de Avellaneda. No se cerró su traspaso a los Diablos Rojos de Avellaneda.  Decidió volver a España, a jugar en el Real Mallorca.

En España,  juega en el Mallorca y Real Betis hasta que en 1976 firma por el Cádiz Club de Fútbol. Un Cádiz dónde encontró el cariño y el afecto de todos. Ramón había nacido para el Cádiz y su destino era azul y amarillo.

Se marcha del Cádiz en 1981 para jugar en el Recreativo de Huelva, Portuense, Chiclana, Atlético Sanluqueño y finalmente en el Club Deportivo Moguer, dónde cuelga las botas en 1987.

Comienza su carrera como entrenador en las categorías inferiores del Cádiz C.F. Gran conocedor de la cantera conformó uno de los mejores conjuntos de la historia del filial amarillo.  Hablamos de aquel Cadiz B de Kiko, Javi Germán, Fali Benítez o Arteaga.

Su oportunidad con el primer equipo le llega en la temporada 89/90. El Cádiz había comenzado la temporada con David Vidal en el banquillo, pero  la irregularidad del equipo cadista y las discrepancias de Vidal con el “tema Mágico” y la directiva amarilla, provocó la salida del técnico coruñes y la llegada al club del británico Collin Addison. El entrenador inglés,  poco conocedor de la plantilla cadista, se mostró bastante perdido en sus inicios, por lo que tuvo que recurrir al segundo técnico cadista: Ramón Blanco. Ramón aconsejó a Addison la puesta en práctica de un sistema más prudente, buscando la victoria pero sin descuidar la parcela defensiva. A partir de entonces, el equipo cadista que iba sin rumbo y directo a la Segunda División, encadenó una impresionante racha de cuatro milagrosas victorias consecutivas (Rayo, Real Sociedad, Tenerife y Celta) que le valieron una permanencia épica.

Ahí comienza su idiliramono con las remontadas, los milagros y la épica. Formó un tándem de leyenda con Lorenzo Buenaventura. Y le dio la responsabilidad de defender la camiseta amarilla a jugadores que provenían de la cantera como Kiko o Quevedo. Así era Ramón Blanco, un gallego enamorado de Cádiz. Un hombre humilde  que encarnó como pocos los valores del cadismo.

Se nos fue el hombre del milagro de Figueras, el de las promociones agónicas, aquel hombre del bigote y jersey rosa. Se nos fue Ramón Blanco.

Salvemos el futbol

No es oro todo lo que reluce. Más allá de los grandes clubes, los contratos millonarios y las extravagantes campañas de publicidad, existe otro fútbol. El fútbol de barro y medias bajadas, de balones descosidos, de “gambeteros”de barrio. El fútbol empírico, de héroes  de chándal, de dorsales que resbalan de las camisetas. La verdadera esencia del balompié.
Corren tiempos difíciles para los soñadores, nostálgicos y románticos del deporte rey. Hoy prevalece el imperialismo deportivo que ejercen los grandes clubes. El yugo de la crisis económica global sujeta un deporte cada vez más elitista. El gran periodista uruguayo,
Eduardo Galeano, afirmaba:  “La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria,
ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí”. El fútbol actual es una alegoría al capitalismo más mezquino.
Como diría Darwin, “sólo los fuertes sobreviven”. Los débiles no tienen cabida en este sistema de mercantilización del talento. Los clubes modestos, asfixiados por la situación económica, están abocados a la desaparición. Los jóvenes ya no juegan, los árbitros no arbitran, y el público no disfruta. Y todo por culpa de la ruin gestión de un gobierno de “tijera” y “recorte”. El deporte rey vive inmerso en una espiral de decadencia progresiva. El fútbol actual es una falacia, un carrusel de promesas incumplidas y sueños rotos.
Huelgas, encierros y sentadas ya no es sólo palabrería activista. Estalló la revolución del fútbol. Una revolución que se vive cada domingo en los estadios de Segunda B, Tercera y Regional. La refundación o la desaparición son las dos vías de escape que contemplan estas entidades. Empezar de nuevo, con una economía saneada y sin deudas es, sin duda, la mejor solución. El hincha que ama a su equipo no entiende de nombres, colores o categorías. Estuvo en los momentos buenos y estará en los malos, siempre fiel a su equipo.
En el viejo cajón de sastre de la historia de este deporte quedarán los derbis regionales, las tardes de domingo, el suelo repleto de cáscaras de pipas, y aquelimprovisado speaker con labufanda de su equipo animando sin cesar.

El gol del siglo

Cuentan los argentinos que un 22 de Junio de 1986 Dios bajó de los cielos para acariciar la pelota con la mano e introducirla lentamente en la portería inglesa. Llevaba el diez en la espalda,  las medias bajadas y una zurda celestial. Corría el minuto 55, Argentina se enfrentaba a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de México, cuando de nuevo apareció el.  Recibe de espaldas en la medular, pisa el esférico y arranca directo a la portería contraria. Comienza a bailar con la pelota sorteando rivales. De izquierda a derecha, de derecha a izquierda, hasta que lleva el balón al fondo de la portería inglesa. Delirio del pueblo argentino que aclama a su D10S.  Como dijo Víctor Hugo Morales, comentarista de la televisión Argentina:  “Maradona, en recorrida memorable, en la jugada de todos los tiempos…barrilete cósmico… ¿de qué planeta viniste? ¡Para dejar en el camino a tanto inglés! ¡Para que el país sea un puño apretado, gritando por Argentina!”.

El “Genio de Villa Fiorito” recorrió 60 metros en 10 segundos  eludiendo a seis rivales antes de anotar el gol. El tanto es considerado como el mejor gol de la historia de los mundiales.

 

 

 

 

 

Grandes batallas de la historia: Sudáfrica 2010

En un lugar de la mancha cuyo nombre si quiero acordarme nació hace 26 años un niño al que llamaron Andrés, y que cambiaría la historia de un país. El caballero de Fuentealbilla y el duque de Terrasa comandaron una escuadra que representaba la perfección futbolística. El fútbol hecho poesía. El embrujo de Iniesta y el baile del maestro Xavi enamoraron al viejo continente.

Juntos lucharon en grandes batallas como la acontecida en Austria en 2008, una de las grandes gestas de los caballeros de “La Roja”. Durante noventa minutos se batieron en el gélido césped del Ernst Happel de Viena contra el poderoso ejército germano. Un gol del joven hidalgo Fernando Torres dio la victoria al equipo español. Ese tanto fue el prólogo de una larga campaña que terminaría en las lejanas tierras de Sudáfrica.

En suelo africano, la potente escuadra española inició su andadura con una dolorosa derrota, que sin embargo no mermó la moral de “La Roja”. Poco a poco, el poderoso equipo español fue abatiendo rivales. Primero fue Honduras, bastó con dos estocadas del “guaje” Villa para derrotarla. Cuatro días más tarde venceríamos a la gran Chile del estratega Bielsa.

Llegados a este punto la moral de las tropas españolas estaba mejor que nunca, a pesar del duro enfrentamiento que nos esperaba. La Portugal del gran capitán Ronaldo aguardaba en Ciudad del Cabo. España no lograba asestar el golpe definitivo a su rival. Fue entonces cuando surgió la figura de la bestia. Llorente sembró el terror en el seno de las tropas lusas y su aportación fue decisiva para que el combinado español resultara vencedor.

El siguiente rival venía desde las desconocidas tierras de América del Sur. Los guaraníes eran valientes  guerreros que se habían ido afianzando en territorio africano. La batalla resultó muy dura. “La Roja” no lograba desmantelar el poderoso entramado defensivo que había planteado su enemigo. Pero cuando había transcurrido una hora del enfrentamiento, apareció el gran capitán. Casillas sacó su orgullo y llevó en volandas al combinado español. Una jugada trenzada entre el caballero de Fuentealbilla y el duque de Terrasa acabó rematándola nuestro guerrero más despiadado, el “guaje” Villa. El gol acabó con las esperanzas paraguayas.

Al igual que hace tres años, en la campaña de Austria, volvíamos a enfrentarnos al temible ejército germano. La contienda se disputó en Durban. “La Roja”- fiel a su estilo- fue debilitando al rival poco a poco. Sin embargo, a pesar de que la moral germana poco a poco se iba desvaneciendo, la amenaza era constante. La escuadra española se hacía fuerte pero la estocada final no llegaba. En ese momento, el gran guerrero español, Carles Puyol, voló sobre el cielo de Durban y asestó un golpe mortal que acabó con el gran ejército germano.

La última piedra en el camino para lograr la gloria pasaba por derrotar a la Holanda comandada por Robben y Sneijder. El ejército tulipán era uno de los más temidos del viejo continente. Al caer la noche,  las dos escuadras se citaban en Johannesburgo para hacerse un hueco en la historia. La batalla resultó como todos esperaban. El combinado holandés se empleaba con dureza y sin piedad provocando varias heridas en el entramado de “La Roja”. El tiempo se hacía eterno y ambos ejércitos seguían luchando con todas sus armas. Pero de repente algo cambió.  El pequeño Iniesta recibió el esférico dentro del área y con un derechazo derribó a los gigantes holandeses.  España tocaba el cielo, alcanzaba la gloria y el fútbol por fin hacía justicia.

11 de Julio de 2010

La gloria del deporte

El camino de un deportista hacia la gloria es arduo y azaroso. Un recorrido marcado por las lágrimas, el sudor, las horas de entrenamiento, el afán de superación diario.  Mucho de ellos no logran alcanzar el éxito en toda su carrera deportiva. Sin embargo, en tan sólo cuestión de segundos una persona puede tocar el cielo con las manos. Subir a lo más alto. Ganar la carrera mas larga, alcanzar la meta y descansar para siempre. Por una vez las miradas, los aplausos y los flashes no son para las estrellas. Los protagonistas son aquellos que nos dejan. De una manera o de otra, se fueron haciendo lo que más le gusta.

Hoy las lágrimas son de otros. Las miradas están puestas en ti. Aquellos que disfrutaron contigo te acompañan en tú última carrera. En el abismo de la soledad tú te sientes campeón porque has cruzado el umbral que separa la vida y la muerte. Mientras tu familia se pregunta si se podía haber hecho algo más para salvar tu vida.

Tal vez si el médico hubiera llegado antes estarías ahora con ellos. Quizás si hubiera los servicios sanitarios mínimos para la atención de cualquier ser humano seguirías marcando goles.

Hoy me acuerdo de Antonio Puerta, Dani Jarque y muchos deportistas que si se hubieran tomado las medidas necesarias estarían hoy entre nosotros.  Estas palabras son un alegato para los que mandan. Que protejan a nuestros deportistas.  A todos. Desde el crack mundial al chico que juega en el polideportivo de su barrio.

El Quinto Beatle

George Best, “el quinto Beatle”, fue un futbolista británico de esos que son capaces de lo mejor y lo peor durante los 90 minutos. Formó una delantera de ensueño en el Manchester United junto a Bobby Charlton y Denis Law en la década de los 60. Conocida como la “Santísima Trinidad”, los tres jugadores habían recibido el balón de oro que otorga la revista France Football.

Sin duda, fue un jugador distinto para la época. Frente al fútbol directo que proponían los ingleses, y que aún hoy día siguen practicando, Best emergía como un  soplo de aire fresco para el aficionado. Un jugador imaginativo, fantasioso, distinto a los demás. Manejaba el balón con ambas piernas con gran destreza, poseía un exquisito regate corto y tenía una peculiar manera de provocar a los defensas cuando el balón estaba en sus botas. Pronto se ganó el cariño de la afición de los “diablos rojos”, que no tardó en venerar a su nuevo ídolo. El irlandés contribuyó con su fútbol a que Old Trafford fuera más que nunca el teatro de los sueños.

Best no dejaba indiferente a nadie tanto dentro como fuera del terreno de juego. Sus polémicas declaraciones y sus problemas con el alcohol le persiguieron durante toda su vida. “El chico de Belfast” dejó un elenco de frases para la historia que no tienen desperdicio. Algunas de sus afirmaciones más célebres fueron estas.

“En 1969 dejé las mujeres y el alcohol; fueron los peores 20 minutos de mi vida”.

“Hace unos años dije que si me daban a elegir entre marcar un golazo al Liverpool o acostarme con Miss Mundo, iba a tener una difícil elección. Afortunadamente, he tenido la oportunidad de hacer ambas cosas”.

“Cada vez que entro en un sitio, hay 70 personas que quieren invitarme a beber, y yo no sé decir que no”.

“Tenía una casa en la costa, pero para llegar a ella había que pasar por un bar. Nunca llegué a ver el mar”.

Best fue un rebelde sin causa, un icono mediático de la época. Su popularidad alcanzó cotas tan elevadas que llegó incluso a desbancar a The Beatles entre los ídolos de masas  de las islas británicas. El 25 de Noviembre de 2005 falleció en un hospital de Londres a causa de un fallo multiorgánico y una infección pulmonar. Dicen que los verdaderos  genios siempre abandonan antes este mundo.

Descanse en paz.



Historias del Calcio

Historias del Calcio es una crónica de Italia a través del fútbol por Enric González. El periodista catalán publica estas historias entre 2003 y 2007. Este libro supone una visión del país de la bota más allá del fútbol. González descubre los entresijos de la sociedad italiana a través del calcio.

Entre las historias que más han despertado mi curiosidad podemos destacar, La Lazio salvaje de Collina, El sueño de un niño de Livorno y El equipo del barrio.

La Lazio salvaje de Collina: Pierluigi Collina tiene un secreto: es tifoso de la Lazio. Según cuenta Enric González, el árbitro italiano era fan incondicional de Joseph Pino Wilson, jugador del equipo celeste en el año 74.  Ese año, la Lazio ganó el Scudetto. En sus filas, casi todos los jugadores tenían licencia de armas y llevaban encima la pistola. Pregonaban sus ideas fascistas y se llevaban tan mal entre sí que todos los partidillos de entrenamiento acababan en drama. EL motor de aquel Lazio de 1974, Luciano Re Lecconi, murió acribillado por un joyero cuando el futbolista entró en su local con una pistola falsa  para gastar una broma.

El sueño de un niño de Livorno: Cuenta la historia de Cristiano Lucarelli, natural de Livorno y comunista. En una ocasión, jugando con la selección de Italia, el  futbolista italiano marcó un gol y lo celebró quitándose la camiseta. La sorpresa de todos es que debajo llevaba una con la efigie del Che Guevara. Por alguna razón, no volvió a ser convocado por la azurra.

El equipo del barrio: el periodista catalán narra la historia del Chievo Verona, un equipo que pertenece a un barrio periférico de Verona. El Chievo seguía siendo un club de aficionados cuando, en 1982, Italia ganó su última Copa del Mundo. En el 2002, el equipo de barrio, conquista una plaza en la Serie A, la cúspide del calcio.

Un gran ejemplar para conocer Italia a través del fútbol.

El sueño de un culé

Son las ocho de la tarde. La lluvia resbala por los balcones de la capital hispalense. Las calles se inundan de paraguas, los coches tocan el claxon, la gente corre, ¿y yo?. Estoy sumergido en una burbuja, a mi alrededor no existe nada, sólo pienso en que voy a cumplir uno de mis sueños, ver al mejor equipo de la historia del fútbol, el Fc Barcelona.

Tribuna fondo alta, fila 13, asiento 104. Parece un buen sitio. Se observa una buena panorámica de todo el terreno de juego. Las ansias por disfrutar de la magia del fútbol me invaden a mí y a 65.000 gargantas que esperan expectantes el pitido inicial. Entre risas y aplausos comienza el encuentro. El Sevilla aprieta en los primeros compases del partido, pero poco a poco el Barsa comienza a desplegar su juego. La elegancia de Ibrahimovic, el regate y el cambio de ritmo de Messi, la magia de Iniesta y el cerebro de Xavi desatan el delirio de los amantes de este deporte. El marcador registra un 0-0 con el que se llega al descanso.

En la reanudación, pude ver la mejor versión del Barcelona. Largas posesiones de balón, circulando el esférico de un lado a otro y ensanchando el campo, internadas por banda, paredes, etc.  Y en una de estas llegó el gol de Xavi. El de Terrasa se marcó un golazo desde fuera del área en el que nada pudo hacer Palop. A raíz del tanto,  el partido fue un monólogo culé.  “La pulga” seguía haciendo de las suyas, Iniesta escondía el esférico y Xavi se convertía en el director de orquesta de este gran concierto.

El último tramo del partido fue trepidante. El barsa atacaba y atacaba, pero no lograba batir por segunda vez al cancerbero del Sevilla.  Con el pitido final, la ilusión de todos los barcelonistas se desvanecía. Sin embargo, en la tribuna fondo alta, fila 13, asiento 104  el sueño de un culé se había realizado.

Fútbol y racismo

En los últimos años se ha hecho más hincapié en el tema del racismo en los estadios de fútbol. Sobre todo desde que el jugador del Inter de Milán, Samuel Etoo, amenazara con abandonar el rectángulo de juego después de recibir insultos racistas en el partido que enfrentaba a su ex-equipo, FC Barcelona, con el Real  Zaragoza en La Romareda. La mayoría de los periodistas deportivos que analizaron la crónica del partido compartían opiniones. Unos decían que el caso era muy grave, pero Etoo exageró. Otros apelaban al talonario afirmando que en el salario que cobra el camerunés están incluidos los insultos. Sin embargo, ciertos periodistas justificaban la actitud racista de un sector de la afición maña, comparando los insultos recibidos por Etoo con aquellos que reciben otros jugadores como Salva Ballesta en los campos con afición nacionalista o los que les dedicaron los aficionados del Osasuna al ex-jugador del Real Betis Balompié, Dani.

Si hacemos una comparación entre las infamias que recibe una persona de color, en este caso Etoo, con los insultos que reciben jugadores de raza blanca  observamos que son totalmente distintos. La razón de ello radica en la extensión de la ofensa. Los insultos dirigidos a Salva Ballesta o a Dani se quedan en sus personas, pero los que recibió Etoo no solo afecta al propio jugador sino a una parte de nuestra comunidad: la raza negra. No fue Etoo el único que sufrió en ese partido. Fueron miles de personas, tanto las que acudieron al estadio como los que estaban sentados en sus casas frente a la televisión, los que se sintieron humillados. Imaginemos por ejemplo, un padre de piel negra que acude con su hijo al campo a ver un partido y asisten a los insultos racistas que lanzan algunos aficionados. ¿Qué debe hacer? ¿Qué le dirá a su hijo? ¿Cómo debe reaccionar ante la situación? ¿Debe abandonar el campo en señal de protesta? El poco puede hacer. Sin embargo, los que pueden encontrar una solución (jugadores, periodistas, directivos) no se dan cuenta de la gravedad y trascendencia que tiene este problema.

Jornada tras jornada se vuelven a repetir los gestos, cánticos, insultos etc. sin que nadie haga nada por cambiar esta penosa situación. Pero, ¿de quien es el problema? ¿Del jugador por no abandonar el partido? ¿Del público por no hacer nada? ¿Es un problema que nos afecta a todos?

El racismo es una lacra que esta presente día a día en nuestra sociedad, tanto en el ámbito deportivo como fuera de el. Lamentablemente hoy la gente no toma conciencia de la gravedad del asunto y nadie pone soluciones para acabar con el.

El fútbol se tiñe de sangre

Esta entrada es un homenaje a todos los aficionados que han fallecido por el simple hecho de sentir unos colores y de disfrutar de la fiesta del fútbol. Cuando el terreno de juego se convierte en un campo de batalla todo esta perdido.

En primer lugar, nos remontamos al 15 de Abril de 1985 en el estadio Ramón de Carranza (Cádiz). En el partido que disputaban el Cádiz contra el Castellón, un aficionado, Luis Montero Rodríguez fue alcanzado por una bengala que le causo la muerte de inmediato.

En 1991 Eufrasio Alcázar, seguidor del Atlético de Madrid, recibió una puñalada que acabó con su vida.

Ese mismo año, el hincha del Español Frederic Rouquier perdió la vida como consecuencia de las cinco puñaladas que le propinaron los hinchas mas radicales del FC Barcelona, los Boixos Nois.

Tan solo un año mas tarde, el 15 de Marzo de 1992, un niño de 13 años, Guillermo Alfonso Lázaro, fallecía en el acto tras ser alcanzado por una bengala lanzada desde una de las gradas del antiguo estadio de Sarria donde presenciaba un partido del Español.

El 12 de Marzo de 1994 moría en La Coruña, mientras veía el partido entre el Atlético de Madrid y el FC Barcelona en un bar, Emiliano López Prada, que recibió una puñalada de un radical del Atlético cuando celebraba el gol conseguido por el equipo azulgrana.

El 9 de Diciembre de 1998 se disputaba en el estadio Vicente Calderón un partido de la copa de la UEFA que enfrentaba al Atlético de Madrid y la Real Sociedad. Aitor Zabaleta, hincha incondicional del equipo vasco, se desplazó hasta Madrid junto a su novia para presenciar el encuentro. A las afueras del estadio, Zabaleta recibió una puñalada de un cabeza rapada (Ricardo Guerra) perteneciente al desaparecido grupo de ultraderecha “Bastión”. Según dictaminó el forense, el navajazo le atravesó el ventrículo derecho del corazón y le produjo dos hemorragias masivas que le causaron la muerte al seguidor donostiarra.

El siguiente episodio de violencia en el fútbol fue dos años después de lo ocurrido en las inmediaciones del Vicente Calderón. El 25 de Octubre de 2000, Francisco Javier Jiménez, de 38 años de edad, era asesinado, de un disparo de escopeta en la cabeza, tras una discusión provocada porque la victima le recrimino a su agresor que festejara el mal resultado conseguido por el FC Barcelona en el partido de Copa de Europa que le enfrentaba al Leeds United inglés.

La ultima victima de esta larga lista era un seguidor del deportivo de la Coruña, Manuel Ríos Sánchez, que fallecía en las gradas del estadio de San Lázaro cuando presenciaba un partido de copa del rey entre el Compostela y el deportivo de la Coruña el 7 de Octubre de 2003. Este aficionado del “depor”, de 31 años de edad, casado y padre de dos niños, murió al recibir un golpe  cuando trataba de mediar una pelea entre seguidores rivales.

Descansen en paz.

Control de la pasión

El fútbol es sinónimo de pasión  e irremediablemente lleva en sus raíces la palabra violencia. Algunos periodistas afirman que el éxito para acabar con el problema de la 

Algunos periodistas afirman que el éxito para acabar con el problema de la violencia en el fútbol estaría en el “control de la pasión”. Este control debería extenderse a los actores que forman parte del fútbol. En primer lugar,  a los propios jugadores, adoptando una conducta impecable que de ejemplo a los aficionados. En segundo lugar, los medios de comunicación quienes acentúan las rivalidades de los equipos tendiendo a convertir una mera competencia deportiva entre dos conjuntos a un combate épico. Se trata de establecer un control por medio de la educación.  Educación que tiene que ser aprendida inicialmente por los futbolistas respetándose a ellos mismos y a los aficionados, dando ejemplo de que el fútbol es solo un deporte y no un campo de batalla.

Pero la realidad es completamente distinta. Cada jornada se repiten los insultos, peleas,  etc. Los jugadores no toman conciencia de sus actuaciones y al público le desborda la ira y la violencia.

La mayoría de los jugadores consciente o inconscientemente cometen estos errores a lo largo de sus carreras. Es inevitable que un jugador por muy buen profesional que sea, pierda los papeles en algún momento del partido. Sin embargo,  hay fútbolistas que se dedican a promover la violencia con su descaro en el terreno de juego. Incluso podemos afirmar que ciertos futbolistas hacen apología de corrientes políticas tan descabelladas como el nazismo. Promoviendo actos xenófobos contra jugadores de color.

Estos futbolistas colaboran  con pequeñas organizaciones políticas dirigidas por grupos de aficionados que suelen ser  los más radicales de cada equipo. En España , existen varios colectivos que ven en el fútbol una forma de captar nuevos adeptos para sus grupos.  Promovidos por su ideología extrema ya sea derecha o izquierda, estos aficionados, en su mayoría jóvenes entre 16 y 25 años,  tienen su propia filosofía, “ultra”.

Algunos libros como “Diario de un Skin” de Antonio Salas, analiza a fondo estos colectivos . Según fuentes documentales,  en nuestro país encontramos a varios grupos ultra pertenecientes a distintos equipos de fútbol.

Ultraderecha Ultraizquierda Abertzales Independentistas
Ultras sur (Real Madrid) Riazor Blues (Deportivo de La Coruña) Herri Norte Taldea (Athletic de Bilbao) Tenerife Supporters       (CD Tenerife)
Frente Atlético (At.Madrid) Celtarras (Celta de Vigo) Peña Mújika

(Real Sociedad)

Yomus (Valencia FC) Biris Norte (Sevilla FC) Indar Gorri (Osasuna)

El gol de la muerte

La historia de los mundiales esta plagada de grandes momentos, la mano de Dios, el gol de Maradona contra Inglaterra, el escorpión de Higuita, el “maracanazo”. Sin embargo, el fútbol a veces se tiñe de sangre por culpa de la pasión desatada de unos infelices que marchitan con su violencia este juego.

Nos remontamos al mundial de 1994, Andres Escobar  se encontraba en Estados Unidos disputando el mundial de fútbol con su selección, Colombia. El equipo, contra todo pronóstico, había realizando una gran fase eliminatoria cosechando magníficos éxitos como el 5 a 0 a Argentina. La afición colombiana, esperanzada a pesar de los últimos resultados obtenidos por el equipo en la primera fase del mundial, esperaba ansiosa el partido contra Estados Unidos, donde una victoria podría certificar el pase de la selección colombiana a la fase final del mundial.

Respecto al encuentro, estaba resultando muy disputado, cada equipo había anotado un gol por lo que el marcador reflejaba un empate. Cuando transcurría el minuto 33 del primer periodo, el jugador estadounidense John Harkes cruzó un balón muy peligroso que Escobar intento despejar introduciendo accidentalmente el esférico en su propia portería. Estados Unidos se adelantaba con ese autogol del colombiano y el resultado ya no se movería. El partido concluyó con la victoria a favor de los estadounidenses por 2 a 1. La afición colombiana se mostraba consternada no solo por el dolor de la derrota sino por la forma en que se había producido. Después de este partido las esperanzas de los colombianos se habían agotados y se despedían del mundial cabizbajos por el papel realizado por sus jugadores.

A su regreso a Colombia, todos los jugadores recordaban el fatídico partido contra EEUU pero poco a poco iban volviendo a la monotonía de sus clubes. Sin embargo, había un jugador que guardaba un recuerdo mas amargo que sus compañeros, Andrés Escobar.

Nueve días mas tarde de aquel encuentro, el 22 de Julio de 1994, Escobar se encontraba en el parking de una discoteca a las afueras de Medellín, cuando tres hombres se acercaron a él recriminándole el gol en propia puerta que había eliminado a Colombia del campeonato. Se enzarzaron en una discusión que se saldó con doce balazos en el cuerpo del futbolista. Testigos presénciales afirmaban que antes de los disparos uno de los  tres hombres dijo: “Gracias por tu gol”.

Escobar era conocido por su inteligencia, liderazgo, serenidad y sencillez. Sus amigos le definían como una gran persona y un deportista nato. A sus 27 años iba a contraer matrimonio en el mes de septiembre.

El asesino del jugador, Humberto Muñoz Castro, fue detenido horas después del homicidio y condenado a 43 años de cárcel. Sin embargo, la pena fue reducida a 26 años. Gracias a su comportamiento, estudio y trabajo durante su estancia en prisión se le volvió a reducir la condena y fue liberado en 2005.

La tragedia de Heysel

Un hecho que azotó al fútbol ,y al mundo en general, fueron los acontecimientos ocurridos en Bélgica el 29 de Mayo de 1985  conocido como “La tragedia de Heysel”, del que se cumplirán 25 años el próximo 2010.

Aquel día fatídico se jugaba la final de la copa de Europa entre dos equipos considerados los dos mejores clubes de Europa del momento. Por un lado, la Juventus de Turín, que contaba en sus filas con el mejor jugador del momento, el francés Michel Platini; Y por otra parte, los ingleses del Liverpool que llegaban a Heysel con el título de vigente campeón del torneo tras haber derrotado el año anterior a la potente escuadra italiana, el AS Roma.

El estadio registraba un lleno absoluto presentando una entrada que rondaba los 60.000 espectadores, repartidos en 25.000 aficionados para cada equipo. Un dato a destacar es que los fondos del estadio, detrás de las porterías, eran zonas que carecían de asiento y el público tenía que presenciar el partido de pie.

Los aficionados más radicales del Liverpool, los “Hooligans”, estaban situados en la zona x del estadio y presentaban síntomas de embriaguez. La zona z albergaba a seguidores del equipo italiano. Todo transcurría con normalidad en Heysel, los equipos realizaban sus ejercicios de calentamiento, los aficionados entonaban sus cánticos, todo seguía según lo previsto cuando sobre las siete de la tarde, una hora  antes del inicio del partido, se produjo la catástrofe. Los Hooligans, motivados por su violencia descontrolada y por el alcohol que fluía por sus venas, se abalanzaron sobre los hinchas de la Juventus. Estos, en su intento por apartarse de los del Liverpool, fueron agolpándose en el fondo de la zona z, quedando atrapados entre el muro que ponía fin a al graderío, y las vallas protectoras que separaban las gradas del rectángulo de juego. Cientos de seguidores de la Juventus quedaron atrapados contra las vallas, que eran fijas y carecían de salidas de emergencia, sometidos a  la presión de miles de personas.

El resto del estadio observaba atónito el caos que se vivía en esos dramáticos instantes. Algunos hinchas comenzaron a invadir el terreno de juego con palos y otros objetos, dirigiéndose a las zonas de la afición rival con ánimo de agredirla. Las fuerzas de seguridad trataban de mantener el orden, una tarea prácticamente imposible dada la espiral de violencia que acontecía en esos momentos. Se dedicaron entonces a tomar posiciones evitando que la situación se desbordase completamente. Pero no lograron intervenir con el suficiente éxito para detener la catástrofe que se había producido en la zona Z.

El resultado fue la muerte, en su mayoría por asfixia y aplastamiento, de 39 personas y cientos de heridos. La tragedia de Heysel se cobro la vida de 34 italianos seguidores de la Juventus, dos belgas, dos franceses y un británico.

Los hechos causaron un gran impacto mundial ya que todas las televisiones presentes en el estadio, menos la televisión de la Republica Democrática de Alemania, emitieron las imágenes en directo para todo el mundo.

Ante la confusa situación, la UEFA (Union Européenne de Football Association) barajó la posibilidad de suspender el encuentro, pero este finalmente se jugó como si  no hubiera ocurrido nada. La UEFA recibió duras críticas por permitir que se jugase el partido.

Respecto al choque, se disputó una hora y veinticinco minutos mas tarde de lo previsto. El conjunto italiano se alzó con la victoria gracias a un gol de penalti materializado por el francés Michel Platini.

El encuentro es recordado como uno de los más tristes de la historia. Aquel 29 de Mayo de 1985 en Heysel, el partido de fútbol que se disputaba quedó eclipsado por otro completamente distinto: el partido de la vida.

La leyenda de la Culebra Macheteada

Cuentan los nostálgicos del balompié que todo el que veía jugar  a Jorge Alberto González Barillas, Mágico González, quedaban hechizados por la magia de su fútbol.  El dulce contoneo de su tobillo, que dibujaba regates imposibles, el letal cambio de ritmo, que destrozaba las más férreas defensas, y la elegancia de su juego hacían del salvadoreño un jugador único en la historia de este deporte.  Genio y figura dentro y fuera del terreno de juego dejó una huella imborrable en la “tacita de plata” que siempre perdurará en el tiempo. Brujo del balón y hechicero en las barras de las discotecas gaditanas, Jorge, tenía ese carisma especial que hacen del mago una leyenda del fútbol.

A lo largo de sus siete temporadas en el Cádiz C.F, Mágico González no solo dejo grandes momentos para la afición cadista sino que también dejo multitud de anécdotas que aún se siguen recordando en el sur de España.  Cuenta el periodista José Manuel García que un día, antes del entrenamiento, esperaba en la puerta del estadio a un pariente porque iba a darle un recado, cuando vio al Mago bajar las escalerillas en dirección a las puertas. Iba descalzo. José Manuel le bromeo y le dijo: “Mago, te quedaste dormido y se te olvidaron las zapatillas”. El salvadoreño respondió: “Se la di al gitanillo aquel, que tiene mi mismo número y una cara de mucha hambre. Yo le pediré otras a Rovira”.

En una ocasión el Atalanta italiano le ofreció recalar en sus filas cobrando 4 o 5 veces más del salario que recibía en la “tacita de plata”, pero Jorge se negó diciendo que en Italia no había “pescaíto frito”.

Así era Jorge Alberto González Barillas, Mágico González,  un mago del balón, una leyenda del fútbol y  un enamorado de su Cádiz.

Fútbol y cine

El fútbol como movimiento de masas engloba aspectos culturales como el cine, la música, la literatura o como hemos visto anteriormente la moda. El binomio fútbol cine es una estrategia de marketing tanto para el ámbito cinematográfico como para el propio deporte. La industria de la gran pantalla genera cada año una facturación de millones de dólares y en países donde el fútbol es el deporte nacional las películas sobre este deporte tienen buena acogida.

Si hacemos un repaso en la historia del cine, podemos encontrar grandes films dedicados al fútbol. Para el recuerdo quedará la famosa chilena de Pelé en Evasión o Victoria y el penalti detenido por un jovencísimo Silvestre Stallone. La pelicula es una muestra de como el deporte es una válvula de escape aún en condiciones tan precarias como el infierno nazi. El film es una oda a la libertad en toda regla.

Algunos títulos más recientes, GOL y GOL 2, refleja la odisea de una promesa del fútbol mejicano que consigue debutar en el Real Madrid y codearse con Zidane, Raul, Ronaldo etc.

La magia del cine unida a la salsa del fútbol conforman una dualidad perfecta que aseguran grandes éxitos taquilleros.

Fútbol y Moda

Es imposible hablar de Italia sin hablar de fútbol. Los italianos se consideran los inventores de este deporte, al que llaman calcio. El calcio es un cúmulo de sensaciones, alegrías, tristeza, pasión, todo ello envuelto en un clima que contiene altas dosis de violencia, fraude, dinero, etc. El calcio no es solo un espectáculo deportivo, el campeonato italiano es sinónimo de política, economía, incluso moda. El calcio marca la moda, de esta manera los jugadores se convierten en improvisados modelos que crean tendencias. Sin duda son el espejo en el que se refleja la sociedad italiana.

En los últimos veinte años la introducción de la moda en el ámbito futbolístico ha sufrido un incremento espectacular. Este fenómeno se ha convertido en el motor que mueve grandes cantidades de dinero plasmados en derechos de imagen, contratos publicitarios, patrocinadores, etc.

Cada vez es más frecuente la aparición de futbolistas en campañas publicitarias de las principales marcas de moda. Nos acercamos a una era en la que desgraciadamente se reconocen más a los jugadores mediocres que venden su imagen a múltiples multinacionales que a los auténticos genios que constituyen la verdadera esencia del fútbol. No obstante, hay que reconocer que grandes jugadores del calcio combinan a la perfección su trabajo en el terreno de juego con su faceta de estrellas mediáticas. Podríamos decir que el fútbol se debate entre el marketing y los goles.

Siguiendo el binomio fútbol-moda encontramos a cracks mundiales como Ronaldinho que tienen su propia línea de ropa y que han encontrado en Milán el mejor escaparate para promocionar sus colecciones. El mago brasileño posee una línea de ropa deportiva asociada a la multinacional nike y que lleva por nombre R10. De esta manera, Ronnie se une al elenco de jugadores que tienen su propia firma tales como Cristiano Ronaldo, Adriano o Cannavaro. Un caso curioso lo protagonizó la firma italiana Dolce&Gabbana. La marca fundada por Domenico Dolce y Stefano Gabbana  eligió  a varios integrantes de la selección italiana de fútbol para promocionar su nueva colección de ropa interior masculina.

Basta con caminar por el centro de Milán, la catedral del Duomo o la galería, para darse cuenta de lo que realmente interesa en la ciudad del norte italiano. Moda y fútbol por igual, reflejados en grandes anuncios publicitarios de marcas de ropa basados en la imagen de famosos futbolistas como Del Piero, Cannavaro, Beckham. Precisamente el inglés ha sido el último en llegar a la ciudad de la moda. El futbolista más mediático del planeta aterrizó hace unos meses en Milán para ayudar al equipo rossonero a conseguir el ansiado scudetto. La rápida adaptación del astro ingles al equipo unida a su faceta de estrella publicitaria ha situado al Milán en lo mas alto de la tabla luchando por el titulo de de liga con su vecino, el Inter de Milán. Tanto es la repercusión mediática que tiene el “Spice Boy”  que el diseñador italiano Giorgio Armani le ha elegido como imagen de se nueva colección de ropa interior masculina.

Las grandes firmas de moda contratan a estos ídolos de masas con el fin de que la propia sociedad se identifique con estos, es decir, los futbolistas marcan el estilo, las tendencias que impone la propia firma. La sociedad intenta reflejarse en estos prototipos adquiriendo productos que llevan estas estrellas para poder parecerse de alguna forma a ellos. Queda claro que el deporte rey se ha convertido en el mejor escaparate para que las grandes marcas de moda

¿Qué es fútbol?

Según la Real Academia de la Lengua, fútbol significa: juego entre dos equipos de once jugadores cada uno, cuya finalidad es hacer entrar un balón por una portería conforme a reglas determinadas, de las que la más característica es que no puede ser tocado con las manos ni con los brazos. Pero, ¿es eso simplemente el fútbol?

Cuando hablamos de fútbol, hablamos del deporte rey, una práctica que mueve grandes cantidades de dinero y que moviliza a grandes masas. Es tal la magnitud de esta ejercicio,  que un partido puede paralizar a un país entero y conseguir que millones de personas se olviden de tofutboldas sus preocupaciones aunque sea tan solo durante 90 minutos.

El fútbol es algo más que un deporte. Es un sentimiento, una pasión, una forma de vida. La palabra fútbol es sinónimo de alegría, de diversión, de unión, de amistad. Este deporte logra que durante el tiempo reglamentario que dura cada encuentro millones de personas vibren y sientan multitud de sensaciones diferentes por cada minuto que trascurre. La grandeza del fútbol reside en esos pequeños instantes que pueden ser los goles que hacen que cuando el balón entre en la portería miles de personas manifiesten dos tipos de sentimientos completamente distintos: alegría o tristeza.

Este deporte es una actividad que une a personas de culturas, edades o sexos completamente diferentes que se mezclan con un único propósito, jugar al fútbol, sin que los factores antes mencionados sean ningún impedimento.

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